Pasa el tiempo sin saber que es tiempo
Y el día avanza agujerando el estómago,
Los ojos desean el respirar del sueño
Y la mente anhela el pensar del campo.
Son los días, buenos, cada veinte segundos,
Y raro es aquel que no saluda,
Suena el paso del teclado eterno
Y la cuita silenciosa de la viuda muda.
Entra el cartero con una caja de sueños
Que ante el mundo es una luminosa sorpresa
<regalos: seguro, de algún rico extranjero>
Jefe: nos han llegado más facturas.
Así es esta oficina. Los almuerzos discretos
Siempre al cuarto viernes del mes,
Mis suspiros de nube en nube,
Cuando baja a saludar Inés.
A veces hay llantos por el amor perdido,
Lágrimas que mojan las hojas con membrete
Pero también hay romances ocultos
Que mojan la oficina de cómplices.
Pasa el tiempo sin saber que es tiempo
Hasta que la tarde dice hasta mañana
Aunque todavía falten un par de horas
Para que esa frase abandone los labios.
septiembre 23, 2010 a las 7:30 am |
ameeeego! siempre me gusta leerte porque me inspiras para compartirte experiencias raras como esta.
CARTA A UN AMIGO.
by fg.
igual que tú, pude sentir el famoso “cobijo del aire” del que se habla en la snovelas, cuando una sensación de calor humano, humedo y seco del ambiente a la vez, me hizo sentir la urgente necesidad de buscar una posición fetal, inocente, pero a la vez confortable, que me hizo sentir cómo lentamente el aire se empeñaba en abrazarme con su fío para apagar de mí ése calor tan sofocante, pero lacentero, iniciando por las piernas y terminando en mis hombros desnudos; fue entonces cuando pude ver con los ojos diminutos de esta piel extremadamente sensible, cómo una ligera cobija iba recorriendo poco a poco mi cuerpo, hasta sentir el movimiento mismo de esa manta proveniente del mar y del mismo deseo de experimentar en carne propia las paradojas que siempre describes en tu plática apasionada por la lectura y la escritura, una paradoja que pude notar en tu primer novela (la cual tuve el honor de leer muchas veces), en tu manera de escribir, de enseñarme poesía, de mostrarme el inmenso mundo de la novela, el cuento, los pentagramas, el ocio creativo, el amor al arte, el amor a la música, a la compañía, a los amigos, a la creación de recuerdos y memorias nuevas, a la afición por la perfección -maldita terquedad, ¿por qué debe llevarte siempre a los excesos?-, al espíritu aventurero y la terquedad que tanto nos caracteriza; fue tal esta experiencia en la cual pensaba en todas tus enseñanzas y en tu persona, que hoy amigo mío, me reitero tu fan número uno y uno de tus pupilos que más ha sido marcado por tu presencia en este mundo lleno de sorpresas, coincidencias y placeres sin igual, que como siempre, SON gratuitos porque lo merecemos; te abrazo infinitamente amigo y estoy seguro que seguirás construyendo un camino lleno de bendiciones como las que tienes ahora.
listo mi chingón, un pequeno capítulo de una novela mía que viví por espacio de 24 horas en este viaje a playa del carmen que ha cambiado muuuuuchas cosas en mí. espero verte pronto. eres un chingón… siempre!, traté de coordinarme para visitarte, y aunque ahora es complicado, confío en que pronto volveremos a compartir en algún café del mundo, con un cigarro en mano y con horas y horas de plática que se goza a cada instante y que no quieres que termine jamás.
arre!
fg
septiembre 23, 2010 a las 8:04 am |
què padre leerlos a los dos. No soy poeta ni escritora pero aprecio el talento de quienes lo son. Gracias! Los quiero con el corazòn.