La Otredad

Ahora voy a hablar de Coetzee. John Maxwell Coetzee para ser preciso, un autor que plantea, entre muchos otros temas, la otredad, un estado del espíritu, una propuesta irracional del pensamiento, un continuo enfrentamiento con las ideas del ser y el deber ser. Los personajes de Coetzee, no son una pieza fundamental de un tablero de ajedrez, al contrario, son peones bloqueados, indiferentes, sin movimiento y valor alguno en la partida de la existencia. Pero ahí es precisamente donde radica el hecho de su importancia y la trascendencia de su obra literaria. Sus personajes son el espejo interior de nosotros mismos, aquel que no se desea ver no porque no lo desee, sino porque es imposible, son ese reflejo interno del sufrimiento, de la angustia y la incansable búsqueda del razonamiento. Me viene a la mente John, personaje del libro Juventud. Un tipo sudafricano que se traslada a Londres buscando sus raíces, como un último intento de encajar con el mundo que se presenta a su alrededor; es africano de nacimiento pero con educación inglesa, habla inglés y no afrikanee, es blanco y no negro. ¿Qué ocurre cuando llega a Londres?, nada y eso es lo peor que le puede ocurrir a cualquier persona, sumergirse en la nada, saber que tanto su mente y cuerpo son prescindibles de la existencia, no son necesarios ni para él mismo porque sus sentimientos están corroídos por el placer, su inteligencia por el esnobismo, sus ideales por el letargo existencial. Los personajes de Cotzee están atados, al igual que muchos de nosotros, a esta jaula social. La desgracia es el suceso más recurrente en la vida de sus personajes, porque está en cualquier lugar, al igual que en las calles, los hoteles, las casas y los asilos de México por mencionar unos cuantos lugares. Hemos perdido esa capacidad para enfrentar a la realidad, hemos desarraigado el espíritu por los Mass Media y permanecemos flotando en un limbo de la irracionalidad y lo cómodo. Coetzee es para mi, uno de los escritores más grandes que ha visto este siglo, porque sus novelas plantean un conflicto del que tal vez somos concientes, pero que si algo tienen de impactante es el mostrarnos que no es necesario vivir en África, Europa, Oceanía, América; la división territorial, el punto geográfico carece importancia. La nostalgia por la realidad es lo que verdaderamente importa. “Un día de estos los hombres de la ambulancia llamarán al piso de Ganapathy y lo sacarán en un camilla con la cara cubierta por una sábana. Cuando hayan acabado con Ganapathy podrían pasar a buscarle a él.”1 Cuan pesada puede ser la espera de esos hombres que pasarán por nosotros..

1COETZEE, J.M. Juventud, Editorial Sudamericana, Argentina 2003.

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