Confesiones Apócrifas II

La Salida

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-Necesitamos irnos temprano- Me dijo después de colocar el estuche del maquillaje dentro de la bolsa. Cuando salimos lucía un par de tacones de aguja color rojo, traía la punta de los cabellos rubios enroscados y una blusa con un estampado de leopardo en la parte de arriba y las mangas, con una caída blanca y una falda del mismo color bastante cernida al cuerpo, hecho que hacía lucir más su cintura.  Al esperarla en el auto pensé en decirle lo bien que se veía, pero, me abstuve de hacerlo ya que de nosotros dos, el que siempre se ve mejor soy yo.

Cuando se subió al auto, justo antes de que se sentara, pude observar como sus nalgas se recargaban suavemente en el asiento del auto, quise imaginarlas y las imaginé; en otra situación por supuesto; así de rápido, como aquel hombre que  busca pensar o imaginarse el cuerpo de una mujer, nunca nos cuesta trabajo . –¿Listo?- me preguntó de soslayo mientras yo veía como el color rojo de sus labios me parecía exagerado. -¿Lista?- regresé la pregunta       –Cuando digas- musitó. Era todavía temprano y nuestro plan se presentaba con normalidad. Teníamos que alcanzar la autopista hacia el sur a más tardar a las 10 de la mañana para encontrarnos con ellos. – Vamos a encontrar mucho tráfico- me dijo mientras yo venía pensando en la forma de evitarlo. –Sí, siempre lo hay. No sé que te preocupa- – Sólo era una idea- contestó con el tono con el que respondería un niño después de ser regañado. Si hay algo que de verdad me molesta de las personas, son los comentarios inútiles; aquellos que únicamente vienen a comprobar lo que se está viendo, por ejemplo: Hay mucho tráfico, hace calor y, obviamente, qué bien te ves.  El transitar de los vehículos era lento, hipnótico; como una pintura tal vez de algún impresionista. Manchas de colores y formas que vistas de cerca no están delineadas. –¿Qué piensas? – inquirí tras ver que su mirada estaba clavada en la nada. –Lo mismo que tú., el panorama-  -Cuando lleguemos déjame hablar- le dije sabiendo lo mucho que le molestaba que la hiciera de lado. –Ya lo sé. No pensaba decir una sola palabra- contestó como si realmente no le importara. – Si lo tomas a mal, no me importa. Estoy seguro que después de esto, la recompensa será buena-  -Supongo que así será-

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3 comentarios to “Confesiones Apócrifas II”

  1. hassy Says:

    Mi estimado Jaime.
    En primer lugar te saludo con mucho gusto y espero pronto hacerlo en persona.
    Como siempre es un placer leerte, se caul sea el tema siempre me invita a adentrarme en él. Y en estos dos casos de confesiones más aún, ya que cualquiera se indetifica con la situación.

    Te mando un abrazo y te invito a mi blog, que ha cambiado de blogspot a wordpress: hassys.wordpress.com en el cual, por supuesto, eres recomendado…

  2. mortero Says:

    Hola, muy interesante tu blog. Saludos.

  3. Relatos Says:

    Me ha gustado mucho leerte.
    Te invito a que subas alguno de tus escritos favoritos a mi web de relatos http://www.topfanfics.com , seguro que la gente te votará con buena nota 😀

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