Instrucciones para Matar un Ratón

“Absténgase de usar gatos”

Salvo las contadas y hoy podría decirse, desconocidas excepciones. El matar a un ratón no resulta ser una tarea simple. Éstos mamíferos suelen tener todas las armas necesarias para llevar a cabo empresas exhaustivas y prácticamente imposibles con gran éxito. Su tamaño diminuto (no confundir con ratas), les permiten esconderse en cualquier rincón de cualquier habitación. Prefieren las cocinas aunque es común encontrarse con casos de ratones merodeando los alrededores de los comedores o bien, aquellas habitaciones cálidas que les ofrecen un buen refugio sobre todo en épocas de frío.

Éstos diminutos entes, cuentan con habilidades que cualquier soldado envidiaría. Debido a su tamaño y flexibilidad, pueden esconderse en casi cualquier sitio, incluso si el ambiente a su alrededor no les ofrece una alternativa segura para habitar, cuentan con una mordida que gracias a su persistencia de vendedor de tarjetas de crédito por teléfono, logra hacer ceder el más fino cuero de salas o base de algún colchón. Su inteligencia desmedida les permite tomar decisiones,  nunca ofensivas, siempre orientadas en evadir el peligro gracias a su gran velocidad y reflejos.

Dicen que algunos incluso, han logrado trepar paredes y construir escondites más elaborados. Sin embargo, si en su caso tiene frente sí un ratón promedio; lo más seguro es que esté detrás del viejo buró o escondido en una esquina de esas a las que no solemos ponerle mucha atención.

Para matar a un ratón, primero necesita tener en cuenta que en algún momento de su cacería será víctima del factor sorpresa. Ya que pocas son las ocasiones, cuando al iniciar el proceso de caza, uno tiene ubicado a la diminuta presa. Por ello lo más seguro es que en el momento en que se disponga a mover un mueble, una jerga o la mesa en donde se sospecha se encuentra guarnecido el sujeto en cuestión, será necesario sostener un poco el aire y disponerse a levantar los pies con movimientos ridículos, ya que sus maniobras evasivas de zigzag despistarán hasta el más valiente de los cazadores.

Una vez ubicado el diminuto individuo, será necesario seleccionar el arma fatal, ésta puede ser una escoba, un jalador e incluso se ha sabido de grandes vanguardistas en este arte que lo han intentado con un destapa caños.  Será necesario arrojar el objeto seleccionado en varias ocasiones, por varias horas, si es que no se ha ubicado a la presa en una habitación cerrada, esto derivado de que justo en el instante en que sea vislumbrado y el cerebro mande la orden al brazo para generar el movimiento de ataque con la escoba (o arma seleccionada), será demasiado tarde.

Después de intentar esto por tres o cuatro horas, sin tener suerte. Se sugiere se compre una trampa para ratones, de esas que se pegan o colocar un poco de veneno en los lugares en los que se ha visto frecuentar al roedor. Posteriormente se sugiere esperar, a que el ratón muera, a que usted muera o finalmente ambos aprendan a convivir en un espacio de armonía con distribución equitativa de los alimentos.

Noviembre 2011

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