Por Eso Te quiero

Llegué un viernes para decirte: te quiero.

Y te lo dije así, sin nada más. Te quiero.

Te lo dije como te lo diría años más tarde el viento helado de la toscana el día que conoció tu rostro,

O como el copo de nieve blanquísimo, al posarse sobre ti con la más diminuta y perfecta caricia.

Te quiero como aquella noche en que el silencio de la calle en París, nos musitó que esto era un sueño y nosotros simplemente estábamos queriéndonos en otra parte del mundo.

Como nos queremos en todos nuestros mundos. Hablados y mudos.

Te quiero tan cálidamente como un querer tu mano fría en mi pecho.

Y esa noche en Venecia, sin más de nuevo, cansados a la entrada del hotel,  te quise en ese beso.

Te quiero como en el tren al mirar la nieve silenciosa.

En ayunas y cuando almorzamos miradas

Te quiero dormido y despierto.

Mi querer es tan simple, que te quiero cuando veo en Mariano tus ojos inquietos

y en Santiago tu mirada profunda.

Te quiero así sin nada más, con esta efímera esencia de quien soy y lo que tengo.

Con todas mis eternidades tejidas en el tiempo.

 

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